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Con los niños se requiere en principio escuchar a sus padres, luego, saber jugar, y finalmente interpretar su juego, porque esa es la forma en la que expresan y simbolizan el dolor.

 

Fobia en la infancia

E. (9 años) inicia tratamiento a causa del comportamiento inapropiado que manifiesta en la escuela: zanjadillas a los compañeros, empujones, burlas, etc; incluyendo un episodio en la hora de ciencias en el que la docente encuentra  un dibujo soez de tinte sexual que provoca la intervención de las asistentes sociales.

La madre refiere que se aferró mucho al niño desde su nacimiento, “era mi vida”, dice. El padre, en tratamiento psicológico al momento de la 1° consulta, mostraba cierta dificultad para ponerle límites al niño y sostenerse en su función. Luego de algunas intervenciones tendientes a encauzar la conducta escolar del niño y a orientar a los padres respecto de la importancia de los roles, se le dio el alta, dejando el espacio abierto para el caso en que se presentara alguna otra dificultad.

 Tres meses después retoma el tratamiento por fobia y terrores nocturnos (trastorno de ansiedad por separación DSM 4). Es en esta segunda etapa cuando comienza el relato de la historia familiar. La madre refiere que “al padre le cuesta poner límites”, de allí que E. siempre desafíe y luego se refugie en el padre. E. manifiesta terror a personajes de ficción como “el conjuro II, una chica con la cara sobresaliendo” Los muñecos de Five nights a Freddy” “Hotel Transilvania”, no logra permanecer solo en su casa llegando a necesitar la presencia de su madre aún cuando se ducha “que me hable para saber que está ahí”, incluso a utilizar el baño de mujeres con la madre. La ideación se manifiesta cuando queda solo “pensé que me iba a quedar solo toda la vida” “pienso que mi papá puede no estar en el taller”, “pienso que les puede pasar algo, que se van a morir” “No sé qué hacer”. En la escuela los síntomas comienzan a manifestarse en la hora de salida, cuando está por sonar el timbre “pienso que no me van a venir a buscar y empiezo a armar una historia en la cabeza”, dice, “me duele la cabeza y se me agita el corazón”. Siente temor por la noche, “siento que me están mirando” “que hay un vampiro al lado de mi cama” “que me levante y que no estén C. y L. (los padres)”, dice. Nota: no los nombra mamá y papá. La sensación de desamparo es total.

El episodio desencadenante cuando queda solo en el auto, mientras su tía materna compraba medicación en una farmacia, “lloraba y golpeaba las ventanas”, dice. No obstante el cuadro ya había comenzado a desarrollarse.

Recuerda que hasta 2° lloraba cuando lo llevaban a la escuela porque no quería quedarse solo, al igual que el anteaño pasado en la colonia de vacaciones

En cuanto a los antecedentes familiares, el padre refiere sentir aceleración del pensamiento e insomnio; no logra intervenir en el vínculo madre-hijo desde su rol de padre portador de la ley,  “me cuesta entrar” “quedo desplazado” “mi palabra no vale”“prefiero dejar las cosas así”, “mi señora tiene un carácter muy fuerte”, “con E. solo me manejo de otra manera”.

La madre cursó un trastorno de pánico durante los primeros años de vida de E. que no le permitía salir de su casa apegándose al niño como objeto contrafóbico “me lo recontra pegué”, “tenía miedo, pánico, eso me volvía loca” “si E. no está me muero”, dice, habiendo tenido dificultades incluso para dejarlo con el padre o algún familiar por miedo a que le pasara algo si ella no estaba. Refiere que el despegue del niño comenzó a los 8 años.

En el curso del último mes, E. ha logrado dormir solo en su cuarto sin sentir terrores agobiantes y controlar la ideación de posibles catástrofes a la hora de salida de la escuela.

E. refiere que la madre cambió en el último tiempo “antes era buena y ahora está siempre alterada, enojada”, dice.  Teniendo en cuenta la simbiosis madre hijo de los primeros años, el lugar que el niño ocupó para la madre mientras cursaba la crisis de angustia, y la dificultad del padre para sostenerse en cuanto padre portador de la ley, la situación familiar deja a E. con sensación de desamparo ante las nuevas crisis de sus figuras parentales. Suele burlarse del padre provocando el enojo de la madre “no puedo ver que se burle de L.”, dice, y luego, este modelo es trasladado al ámbito escolar donde es burlón con sus compañeros generando malestar institucional.

 En los niños con ansiedad excesiva, la seguridad emocional es el principal objetivo del apego o vínculo afectivo. El apego es toda conducta por la cual un individuo mantiene o busca proximidad con otra persona considerada más fuerte y segura. La conducta de apego permite utilizar al cuidador principal como base segura, desde la cual se explora lo desconocido.

 Se ha observado que los hijos de padres que presentan trastornos de ansiedad tienen mayor riesgo de desarrollar trastornos ansiosos. El TAS es más común en niños cuyos padres tienen antecedentes de trastornos de ansiedad. El estilo de crianza ansioso y el control parental están relacionados significativamente al TAS en niños escolares. El control excesivo y la sobreprotección de los padres pueden significar en el niño que éste crea que el mundo sea ante todo un lugar peligroso. Este temor injustificado interfiere las capacidades del niño siendo necesario desentrañar la composición de ese síntoma, la fobia.

La fobia infantil es una solución, una producción imaginaria ante la ausencia de referencias identificatorias en lo simbólico de una legalidad fálica (el padre) más allá del mundo dual de la relación primordial con la madre. La angustia del niño surge ante el hecho de quedar capturado en la relación especular con la madre, “por déficit de una referencia paterna portadora de la ley”. Si el padre no desempeña su rol (por múltiples razones), se producirá una carencia de puntos de referencia identificatorios para el niño, un vacío de poder. Si el niño no es quien pueda colmar a la madre, ni tampoco lo es el padre… en ese punto surgirían la angustia y la necesidad de crear en lo imaginario el objeto fóbico. Lo temido, es quedar capturado en la relación especular con la madre y resignarse a ser el prisionero de sus significaciones, por la insuficiencia de un padre que ejerza la prohibición y lo proyecte hacia un futuro más allá de la imaginarización de la madre.

La fobia se desarrolla tiempo después que aparece la angustia. Lo enfrenta con una discordancia básica entre la imagen que tenia de si, el que colmaba a la madre, y la realidad que le resulta miserable, la madre no parece ya colmada. La madre se presenta como si estuviera privada, privación intolerable que el niño no sabe como colmar, en este momento el padre debe aportar algo. La identificación con el padre debería permitirle el pasaje. ¿Qué desea la madre cuando desea otra cosa que él? Si fuese el padre, la etapa subsiguiente quedaría bien establecida, pero justamente, al no quedar claro que la madre desee al padre, que este sea el portador de la ley, la castración no se instituye de forma acabada dejando al niño capturado en el discurso materno.

Luego de 8 meses de tratamiento, el niño ha logrado superar sus terrores y la madre ha conseguido soltarlo paulatinamente, reconociéndo la necesidad  de hacer de su hijo un hombre seguro e independiente.

Lorena Martin. 2016

Obesidad infantil. Orientación a padres

En casos en los que la salud física del niño está en riesgo, se trabaja además con médicos y nutricionistas, implicando fuertemente a los padres en el tratamiento.

 Los niños con problemas de peso se sienten culpables, avergonzados, inadecuados y criticados. De allí que sea tan importante intervenir prontamente para evitar futuros problemas de salud mental como la depresión, la angustia y hasta trastornos alimentarios como la bulimia o la anorexia. Invito entonces a los padres, a comprometernos en el tratamiento de JC, acompañándolo en el proceso y fomentando un cambio de estilo de vida que tienda a la salud del niño.

Si bien JC es traído al consultorio  a causa de episodios de agresión con sus compañeros, el problema fundamental que tenemos que enfrentar tanto el niño como sus padres y los profesionales tratantes,  es la obesidad que padece casi desde su nacimiento. El control de peso requiere adoptar nuevos hábitos que fomenten un estilo de vida saludable, pero no cambios radicales en la dieta o actividad física forzada, porque nos arriesgaríamos no sólo a agravar lo que ya es una situación de salud precaria sino también a pasar por alto las actitudes y problemas emocionales principales que causaron la obesidad en JC.                                                               

En principio, la obesidad es la consecuencia de un desequilibrio energético entre la cantidad de calorías que se ingieren  y la cantidad de calorías que se gastan. Generalmente, este desequilibrio energético es producto del consumo de alimentos de alto valor calórico y de una insuficiente actividad física. La obesidad, lejos de ser un problema estético, es un problema de salud importante por su papel como uno de los factores de riesgo para el padecimiento de enfermedades médicas como la diabetes no insulinodependiente, las dislipidemias (alteración del metabolismo de los lípidos), enfermedades cerebrovasculares, hiper-tensión arterial, insomnio, insuficiencia renal entre otras; y problemas de naturaleza psicológica como depresión, ansiedad, hostilidad, aislamiento, etc. Estos problemas pueden, a su vez, derivar en la adolescencia hacia otros trastornos de la conducta alimentaria como la anorexia y la bulimia

El autocontrol  es importante. Es necesario que JC se implique de forma activa en su tratamiento, es decir, que incremente el autocontrol sobre las conductas de ingesta. Para ello se sugieren las siguientes técnicas:

Registro de consumo de alimentos y situaciones en las que se consume. El objetivo principal es tomar conciencia de lo que come en cada momento y de las variables que controlan la ingesta                                                                                                         

 Registro de actividad física. Es importante que junto a la reducción de la ingesta de calorías se establezca un aumento paulatino de la actividad física. - Establecimiento de metas y submetas adecuadas. Es importante que JC  establezca una meta final realista y adecuada a sus características.                                                                                                                                                Mantener un buen grado de motivación y de adhesión al tratamiento. Para esto es imprescindible marcar submetas u objetivos parciales en la consecución del objetivo final (obtención del peso deseado). Puedemos realizar un registro semanal del peso para observar los avances.

El tratamiento es responsabilidad de JC y de su familia y los cambios en la alimentación y en la actividad física son la clave del éxito.

Los padres pueden influir en las conductas alimentarias de JC particularmente a través de actitudes y conductas con respecto a la comida y al peso. Es importante saber que el ambiente familiar puede contribuir al desarrollo de la obesidad. Los estilos de vida de los padres influyen en el desarrollo de las preferencias alimentarias, en la exposición a estímulos de comida y en la habilidad de JC para regular su selección e ingesta, logrando establecer el ambiente emocional, nutricional y de actividad física en el que puede, o no, desarrollarse la obesidad.

Por esto, se recomienda una propuesta de dieta para todos.

Los alimentos que son ingeridos fuera de casa deben ser planeados y negociados con JC, como son los que se consumen a media mañana o en la merienda (en la escuela). Resulta inadecuado para el tratamiento que sus familiares compren y lleven a casa alimentos saturados en grasas y azúcares para el seguimiento de la propuesta de dieta. En la medida que exista congruencia entre los objetivos del tratamiento y el comportamiento de su familia, será más fácil el cambio y por consiguiente, el mantenimiento de este nuevo estilo de vida

El tratamiento del niño obeso compromete tanto al médico como a la familia. Tiene como objetivo liberar al niño de gran cantidad de problemas y evitar las complicaciones que como consecuencia de su enfermedad pudieran aparecer en la edad adulta. El tratamiento debe incluir estrategias de prevención que involucran la educación nutricional y programas de actividad física. No debemos centrarnos sólo en indicaciones de dieta y ejercicio, sino también de convencer al niño, para lograr cambios en el área afectiva, lo más difícil de lograr en el ámbito educativo. La baja autoestima de los niños con obesidad, les afecta en sus relaciones sociales y en el rendimiento escolar. Su apariencia física los deprime y se exponen a maltrato intencionado o discriminación por parte de sus compañeros del colegio o escuela, que los aísla de los grupos sociales.

Entonces, una vez que el niño se diagnostica como obeso, el tratamiento debe ir encaminado a:

Modificaciones dietéticas. Para consumir un alimento saludable todos los días, se debe comprar alimentos bajos en grasas y azucares. Establecer los horarios de desayuno, comida, cena, y evitar ayunos prolongados. Evitar comer alimentos chatarra entre comidas, pero permitir al niño autorregular sus alimentos y evitar conductas restrictivas de alimentación. Servir los alimentos y evitar colocar los guisados en el centro de la mesa. Propiciar en los hijos el desayunar antes de irse a la escuela. Mandarles un lunch saludable con fruta y verduras. Evitar tener en casa dulces, pasteles, chocolates, refrescos. Preparar los alimentos al vapor, asados, al horno y evitar los capeados, empanizados o fritos. Evitar la carne con grasa y la piel del pollo. No utilizar aceite recalentado. Comer sentado y no viendo la televisión. Disminuir el tiempo dedicado a ver televisión a igual o menos de dos horas al día; para lograr mejor esto, se deberá retirar la televisión del cuarto del niño.

Ejercicio físico. 

Modificación de la conducta. Se cambiarán los hábitos de alimentación y para ello será necesario comer en platos pequeños y despacio, en el horario establecido, evitar segundas porciones. Un cambio importante es comer y masticar lentamente para permitir que las señales de saciedad se produzcan y lleven su mensaje al cerebro. Toma poco más de 15 minutos que el cerebro obtenga esta información. Otra medida consiste en comer anticipadamente bastantes vegetales  para que exista sensación de saciedad o utilizar platos más pequeños para que las porciones moderadas no luzcan insignificantes.

Tomar conciencia en cuanto adultos responsables es fundamental, a fin de encauzar al niño hacia un camino de salud y bienestar emocional.

Lorena Martin. 2016

                                                                                           

 

Intervención escolar en un caso de trastorno de hiperactividad

T. de 5 años inicia tratamiento a causa de las dificultades en la adaptación escolar, ya iniciadas en el preescolar. El síndrome por déficit de atención con hiperactividad presenta como síntomas fundamentales: 1. Déficit de atención. 2. Impulsividad. 3. Hiperactividad.        En T. se asociaba a un trastorno hereditario de base denominado Neurofibromatosis tipo 1, que causa crecimiento incontrolado de tejido a lo largo de órganos y nervios.

 El niñito T, además presentaba un cuadro de neurofibomatósis (en adelante NF). Vivir afectado por la NF implica una adaptación, tanto a ciertos problemas médicos, como a la incertidumbre de cuándo y cómo pueden, o no, aparecer complicaciones. Esto debe ser observado con perspectiva, y no debe sobrepasarnos (a padres, docentes y profesionales tratantes). La mayoría de estos niños puede vivir una vida larga y saludable. Pero sí, hay que reconocer que algunas complicaciones de la NF pueden ser vitalmente amenazantes. Esta condición merece siempre un respeto por parte de los afectados, de sus familias y de profesionales y docentes intervinientes, dada la posibilidad de problemas inesperados.

Cómo actuar ante la neurofibromatosis

Hasta ahora no hay tratamiento específico, ni médico ni quirúrgico, que pueda curar la NF, ni mejorarla, ni prevenir sus complicaciones. La actuación médica de la NF se limita a la detección temprana de las complicaciones que puedan ser tratadas. El tratamiento en este sentido significa cirugía para extirpar o reducir el tamaño de los neurofibromas, valoración y actuación sobre las dificultades de aprendizaje si las hay, problemas de comportamiento, etc. La anticipación o previsión de estos problemas y su pronta intervención mejora el resultado del tratamiento.

Generalmente, se recomienda que una persona con NF se haga una revisión médica completa por lo menos una vez al año. El progreso en los conocimientos del niño y el progreso escolar, en general, deben ser también motivo de atención. Los padres de niños pequeños con NF se preguntan con frecuencia qué problemas específicos relacionados con la NF podrían aparecer, transmitiendo involuntariamente, ansiedad y temor al niño.

Por lo anteriormente expuesto, se realizó un estudio en profundidad de las habilidades y capacidades T., así como de aquellas áreas débiles  y se elaboró un programa especial diseñado para hacer frente a sus dificultades y necesidades concretas. Se focalizó en las potencialidades del niño, porque si éstas hubieran pasado inadvertidas por las dificultades que causa el trastorno de base, podría  haberse desmoralizado con el fracaso escolar, en lugar de recibir la ayuda específica que necesitaba.

En cuanto al déficit de atención con hiperactividad, la característica que mejor define a estos niños es su concepto vital – el mundo se circunscribe a ellos, y los demás son el entorno que les tiene que servir – mostrándose torpes para la motricidad fina, inquietos, caprichosos, entrometidos, acaparadores, egoístas y con poca capacidad de frustración. Durante la edad escolar se muestran dispersos, infantiles, inmaduros, mienten, se levantan del pupitre muchas veces, interrumpen a otros niños y a profesores.

T. en particular, presentó factores favorables para una buena evolución: 1. El trastorno no es severo (se manifiesta fundamentalmente en el ámbito escolar donde debe cumplir reglas). 2. Tiene buen nivel intelectual. 3. Su familia es de clase media. 4. Asiste a una escuela en la que pueden acoplarlo.                                                                                                               Se requirió para ello: 1. Toda la paciencia del mundo con él. 2. Buen entendimiento de padres y docentes. 3. No darle ni exigirle más de lo razonable.  4. Conseguir que aprenda  a escuchar. 5. Adecuado encauzamiento profesional 6. Conseguir que aprenda a convivir con los demás “de igual a igual”. 7. Hacerle conocer que existe un nivel de competencia para cada uno (todos incluidos) y no sobrepasarlo.

Es importante señalar que por tener NF no debe ser tratado como un enfermo o como un niño excesivamente frágil. No hay necesidad de restringir la actividad, a menos que se sepa que tiene una especial complicación que sea propensa a un daño.

Tratamiento e intervención psico educativa:

Se focalizó en el espacio psicoterapéutico en el aprendizaje del control inhibitorio. Si entendemos que el niño hiperactivo no se porta mal deliberadamente sino que, más bien, no puede controlar su conducta, la intervención debe centrarse, por lo tanto, en mejorar las habilidades de autocontrol deficitarias. El objetivo último, por lo tanto, no consistió únicamente en la reducción de la conducta problemática, sino en la consecución de importantes cambios personales y contextuales del sujeto para que alcance una vida más satisfactoria. Terapeuta, familia y docentes, debimos trabajar juntos para ampliar las relaciones sociales, el rendimiento académico y el autocontrol de T. Se sabe que la dinámica del aula se caracteriza especialmente por las demandas que se hacen a los niños para que sigan normas, interactúen adecuadamente con otros niños y adultos, participen en actividades instruccionales dirigidas por un adulto, aprendan lo que se les está enseñando y eviten interrumpir el aprendizaje y las actividades de los compañeros. El comportamiento y el aprendizaje de los niños hiperactivos plantea serios retos a sus docentes porque fallan en la ejecución de las tareas, pero no generalmente porque no dispongan de las habilidades necesarias, sino porque no pueden rentabilizar sus conocimientos cuando la tarea, social o académica, exige comportamientos autorregulatorios que deben organizarse a lo largo del tiempo. Es obvio que la naturaleza de este problema conlleva un planteamiento educativo distinto y recursos diferentes para estos niños, al menos durante el proceso de adquisición del autocontrol.

Un recurso útil fue el registro observacional de formato semanal;  la docente pudo observar y anotar la conducta del niño, mediante un registro de frecuencias, durante un período de 15 minutos durante la primera franja horaria (primeras horas de clase) y otros 15 minutos en la segunda franja horaria (últimas horas de clase) , con respecto a las siguientes conductas: estar fuera de la tarea, desobediencia a las órdenes del profesor, intranquilidad en el asiento, molestar al profesor o a los compañeros, levantarse del sitio y grado de agresividad. Con este registro pudimos hacer un seguimiento pormenorizado de Tomás, favoreciendo su evolución y cumplimentando los objetivos escolares.

Luego de intervenciones tendientes a disminuir la ansiedad de la madre respecto de la NF del niñito, y habiendo incorporado en T la idea de límites y prohibiciones que encauzaron su comportamiento impulsivo, se le dió el alta, dejando el espacio terapéutico abierto para cualquier consulta.

 Lorena Martin. 2014

RGD (retraso generalizado del desarrollo). Caso S., 6 años

Diagnóstico DSM-5: Retraso generalizado del desarrollo (RGD). Esta es una categoría diagnóstica provisional ya que se debe volver a valorar después de un período de tiempo. Los niños con RGD  cumplen los hitos del desarrollo esperados (habilidades cognitivas, habilidades sociales y emocionales, habilidades del habla y el lenguaje, habilidades motoras gruesas y finas, actividades de la vida diaria) solo que de forma más lenta, por lo cual se comportan como un niño menor respecto a su edad cronológica. De allí la necesidad de una respuesta educativa temprana.

  A S. le resulta especialmente difícil la interacción con los iguales, por tanto puede tener dificultades  si no  se adoptan medidas que le faciliten la relación social, esto es, maestra integradora o acompañante terapéutico. Presenta un retraso en la formación de conceptos y en el establecimiento de categorías, clasificaciones, relaciones entre los objetos  y hechos, dado lo cual el nivel de motivación hacia las actividades  puede verse afectado. Tiene una insuficiente comprensión verbal y sus hábitos de atención no están aún suficientemente instaurados por lo cual presenta dificultades en el  entendimiento de las demandas del entorno social, así como en el mantenimiento y dirección de la atención y la organización de la información. No obstante es un niño dócil, responde a las propuestas de trabajo y establece un buen vínculo transferencial.

¿Cómo podemos ayudarlo?

ž   Con una adecuada estimulación puede adquirir unas pautas evolutivas y un ritmo similar al de los niños de su edad, ya que se trata de un retraso en la adquisición de capacidades y destrezas. Debemos darle mayor tiempo para aprender, interpretar y comprender el entorno en el que se desenvuelve, los objetos, las personas, su  cuerpo, en fin, su propio ser. S. responde con interés y entusiasmo cuando se adapta el entorno a su tiempo de asimilación y aprendizaje. Además ha realizado importantes avances desde que retomó sus actividades de estimulación y refuerzo del aprendizaje (psicopedagogía, terapia ocupacional, fonoaudiología), las cuales se habían visto suspendidas por  dificultades en los pagos de la obra social. De allí la importancia del tratamiento sostenido y continuado.

Será necesario secuenciar y adaptar los contenidos y actividades teniendo en cuenta sus aprendizajes previos. Se le ha de dar mayor tiempo para que aprenda y para que pueda interpretar y comprender el entorno en el que se desenvuelve, los objetos, las personas y su propio yo, el cual está aún en constitución.

Se han de plantear actividades adecuadas a su nivel de competencia, debidamente seleccionadas y desmenuzadas en secuencias sencillas potenciando los siguientes aspectos:

• El conocimiento del propio cuerpo y el desenvolvimiento en el espacio

• Las habilidades motrices a través de la estimulación psicomotriz y el juego

• Las habilidades de autonomía

• La manipulación, experimentación y diferenciación de objetos y espacios

• La formación de conceptos como: asociación de cosas iguales, emparejamiento de objetos y dibujos, clasificación de formas, tamaños, colores, etc., diferenciación de objetos según el uso, características, etc.

 Con estas pautas de intervención y ayuda:

• Estructurando las actividades, el tiempo y el espacio de forma consistente para que pueda interiorizar las nociones espaciotemporales.

• Planteando actividades que estén en su zona de desarrollo y en las que haya mínimas posibilidades de error.

• Trabajando a través del modelado y la imitación cuando sea necesario.

• Asegurándonos de que comprende las situaciones y utilizando un lenguaje ajustado a su nivel para que pueda comprendernos.

• Aprovechando las situaciones de juego, psicomotricidad y expresión para trabajar los conceptos básicos.

• Hablando sobre hechos recientes, sucesos concretos o en presencia de los objetos.

• Recurriendo a ayudas visuales y gestuales que les permita realizar las tareas con éxito.

• Valorando sus adquisiciones de aprendizaje y sus éxitos

 Llevando una coordinación con la familia y las personas que colaboran en su atención:

• Acordando los días en los que se tendrán reuniones con los padres para ver los avances y/o dificultades que puedan surgir.

• Colaborando todos los profesionales que participamos en su atención, docente, maestra integradora, auxiliar, equipo tratante, etc., en la toma de decisiones respecto al plan de trabajo o adaptación curricular.

ž   Como a cualquier otro niño, a S. le gusta la actividad, los juegos, explorar objetos y moverse en el espacio. Pero para ello es necesario ajustar las actividades a su nivel madurativo y que haya escasa posibilidades de error. De esta forma, responderá positivamente a la interacción social y al aprendizaje.

Algunos tips:

ž   Estructurar el tiempo, los ritmos de ejecución y el espacio de las actividades de forma consistente para que pueda interiorizar las nociones espaciotemporales es fundamental.

ž   Utilizar la estimulación visual junto a la estimulación verbal para reforzar la comprensión de los mensajes facilitará el aprendizaje.

ž   Asegurarse de que comprende las situaciones y utilizar un lenguaje ajustado a su nivel madurativo facilitará su comunicación

ž   Aprovechar las actividades recientes, sucesos concretos o la presencia de objetos para hablar de ellos.

ž   Valorar su aprendizaje y capacidades adquiridas, así como sus éxitos.

¿Qué aspectos debiera ajustar la maestra integradora o AT en el aula?

ž   Habilidades de autonomía.

ž   Conocimiento del propio cuerpo y desenvolvimiento en el espacio.

ž   Habilidades motrices a través de la estimulación psicomotriz y el juego.

ž   Manipulación, experimentación y diferenciación de objetos y espacios.

ž   Formación de conceptos y relación entre las palabras (igual/diferente, semejanzas, etc.)

ž   Clasificación de formas, tamaños, colores, etc.

ž   Diferenciación de objetos según el uso, características, etc.

Lo característico del RGD es que no afecta de forma exclusiva a un área concreta, sino todas las áreas de su desarrollo intelectual, afectivo y social. Sin embargo los niños y niñas con retraso global en su desarrollo tienen en esta etapa educativa una evolución que sigue patrones evolutivos muy similares al resto de los compañeros de su edad. En muchos casos, con la conveniente estimulación, adquieren pautas evolutivas y un ritmo similar al de su edad pues se trata solamente de un retardo en la adquisición de capacidades y destrezas. En otros casos, aún con los avances conseguidos, este retraso madurativo, mostrará en edades futuras un déficit de capacidad intelectual. Habremos de apostar a que S. adquirirá las capacidades y destrezas necesarias para su desenvolvimiento vital.

 

 ¿Qué cosas le gusta y hace bien S:?  

* Suele tener respuestas muy positivas a la interacción social y al aprendizaje cuando se proponen actividades ajustadas a su nivel madurativo.

* Aprende más fácilmente cuando se utiliza junto con la estimulación verbal la vía visual como refuerzo para la comprensión de los mensajes.

* Les gusta que se le refuerce todas las realizaciones positivas por pequeñas que éstas sean.

* Como a cualquier niño le gusta la actividad, los juegos, explorar objetos, moverse en el espacio, pero es necesario adaptar los programas, tiempos y ritmos de las actividades a su nivel madurativo.

 

 ¿Qué dificultades tiene?

* Sus dificultades son globales y afectan a distintas áreas del desarrollo; surgen desfases en el conocimiento y la coordinación.

*  Tiene tendencia a aislarse del grupo cuando la interacción con los iguales le resulta especialmente difícil, a no ser que se pongan en estas ocasiones medidas que les facilite la relación social.

* Sus estrategias para reorganizar y entender de modo adecuado las demandas del entorno social, mantener y dirigir la atención, organizar la información y adaptar la conducta, es más lenta  y puede afectar al modo de realización de algunas de las tareas escolares.

* El nivel de motivación hacia las actividades puede verse afectado por una insuficiente comprensión verbal, por hábitos de atención que no están suficientemente instaurados o por la propia dificultad de la tarea que se le propone.

* Presenta un retraso en la formación de conceptos y en el establecimiento de categorías, clasificaciones, relaciones entre los objetos, hechos, etc. También el área del lenguaje tanto comprensivo como expresivo especialmente cuando no hay apoyo del contexto.

Hagamos entonces la apuesta de Pascal:

Apostemos a que adquirirá las habilidades necesarias para su desarrollo vital, si ganamos, lo ganamos todo; si perdemos, no perdemos nada. Apuesto a que lo logrará, sin dudar.

 Lorena Martin. 2015